Una obra pensada y escrita para la lengua española. La Real Academia Nacional de Medicina (RANM) ha presentado este martes su primer "Diccionario de términos médicos", que ayudará a los profesionales en su formacion sanitaria y a cualquier persona a conocer y escribir correctamente cualquier término relacionado con la salud.
Dicha obra incorpora 65.000 acepciones de un total de 51.727 entradas (sobre enfermedades, partes del cuerpo, técnicas de diagnóstico o tratamientos, medicamentos, utensilios, reseñas biográficas, etc.), 25.435 sinónimos y variantes, información etimológica e histórica de 6.672 términos, y 27.000 observaciones lingüísticas y técnicas sobre el uso correcto de los términos de salud, entre otras ventajas.
Según ha reconocido el presidente de la RANM, Manuel Díaz Rubio, este proyecto "era un viejo sueño de la institución". No en vano, a finales del siglo XVII ya se planteó por vez primera la elaboración de un diccionario de términos médicos que, por diversos motivos, no ha visto la luz hasta hoy.
En su elaboración han trabajado en los últimos seis años todos los académicos de la institución con la colaboración de numerosos especialistas de distintos ámbitos, desarrollando todos un "enorme esfuerzo" para ofrecer "rigor conceptual" en todos los términos definidos.
El cáncer de piel es el tumor más frecuente en los jóvenes de entre 25 y 29 años y el segundo en prevalencia en los que tienen entre 15 y 24 años. Así lo afirman expertos en cursos salud miembros del Servicio de Cáncer de Piel del Hospital USP San Camilo, con motivo de la celebración del Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel.
Además, estos expertos en cursos salud alertan que en los últimos 30 años ha incrementado su incidencia a nivel mundial y en todos los grupos de edad de forma "aplastante", con una carrera progresiva que alcanza cifras de entre el 3 y el 8 por ciento, dependiendo de las zonas geográficas y las características de la población.
Por su parte, titulados en cursos biologia matizan que, aunque España no es el país con mayores cifras de incidencia, si que se sitúa "en el segundo grupo de países con mayores tasas de prevalencia junto con algunos países mediterráneos y del sur de Europa y algunos estados del norte de América".
Esto se debe a la "gran cantidad de horas solares" que se registran en la península y al tipo de piel de la población, que en muchos casos es clara y, por tanto, "con menor capacidad de pigmentación y capacidad de protección".
Los fotoprotectores o protectores solares disminuyen la intensidad del daño solar agudo (quemaduras) y retrasan el fotoenvejecimiento y el riesgo de cáncer no melanoma (el más frecuente en la raza humana). Así lo ha indicado el experto en cursos salud del Servicio de Dermatología del Complejo Hospitalario de Navarra, Juan Ignacio Yanguas Bayona.
Al respecto, los titulados en curso biologia recuerdan que "no hay evidencia científica de que la aplicación de estos productos elimine el riesgo de melanoma", aunque es importante fomentar su uso.
Los expertos en curso salud explican que protectores solares "complementan pero no sustituyen" la protección de la ropa y del gorro (el uso continuado de este último llega a reducir el riesgo de cáncer en la cara hasta en un 40%), y deben utilizarse para protegerse de los efectos nocivos del sol y no para aumentar la duración de la exposición.
Por tanto, aconsejan, además, seguir las siguientes recomendaciones: No exponerse al sol durante el curso del mediodía (entre las 11 y las 16 horas, hora solar); las primeras exposiciones al sol deben ser progresivas y, preferentemente, en movimiento (evitar tumbarse al sol); usar prendas de vestir adecuadas y llevar gorra; proteger los labios con barras protectoras y los ojos con gafas protectoras homologadas; tener en cuenta la existencia de superficies reflectantes y que, a mayor altitud, mayor intensidad de la radiación y, a menor latitud, mayor irradiación ya que los rayos solares son más verticales; aplicarse el protector solar 30 minutos antes de la exposición y repetir la aplicación cada dos horas tras el baño y sudoración.
Los expertos en cursos salud de la Sociedad Española de Neurología (SEN) asegura que conducir con somnolencia puede llegar a multiplicar por siete la probabilidad de sufrir un accidente de tráfico y, de hecho, está presente en el 16 por ciento de estos siniestros.
Así lo explican estos expertos en cursos salud, quienes apuntan que con motivo de las vacaciones, la causa más frecuente de somnolencia es la falta de horas de sueño nocturno, seguido por el consumo de algún fármaco, tóxico o alcohol y el exceso de calor.
Por su parte, los titulados en carrera biologia recuerdan que trastornos como la apnea del sueño o las piernas inquietas son factores que también provocan somnolencia entre los conductores.
De hecho, entre un 20 y 25 por ciento de la población sufre algún tipo de patología del sueño y un 4 por ciento lo sufre de forma crónica.
Según explica la doctora Gemma Sansa, coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN, "diversos estudios han demostrado que conducir somnoliento, si se ha dormido cinco o menos horas o si se conduce entre las dos y las cinco de la madrugada, está asociado a un incremento sustancial en el riesgo de accidentes de tráfico graves o con resultado de muerte".
Por su parte, los expertos en curso turismo matizan que, si los conductores fueran conscientes de la importancia de eliminar estos comportamientos, se podría reducir la incidencia de accidentes de tráfico y aumentar la seguridad de los destinos vacacionales.